MBARETÉ*
Una de la ciudades más queridas que he visitado en los últimos meses es la cálida, (en todo sentido) ciudad de Asunción, capital del Paraguay. Pocas veces creo haberme sentido, siendo extranjero y turista, tan bien tratado y tan inmerso en la cotidianidad de la gente como me sucedió visitando esta pequeña capital latinoamericana. Paraguay para mí es sinónimo de amabilidad, hospitalidad, gente sincera y sencilla que acoge de una manera muy especial a los pocos turistas que se encaminan a descubrir un país tan agitado y sufrido históricamente como nuestra misma Colombia. Existe una vieja hermandad entre colombianos y paraguayos que se remonta a la trágica Guerra de la Triple Alianza en la que el gobierno de Colombia optó sabiamente, como pocas veces acontece, por brindar la ciudadanía colombiana a la población paraguaya que parecía ver desaparecer su patria ante el drama de una guerra desigual, que de hecho arrasó con buena parte de la población masculina de ese país. Desde entonces, aunque muchos lo ignoran, colombianos y paraguayos poseemos una doble nacionalidad protocolaria.
A pesar del drama social que es notorio, de cierto aislamiento cultural y de la pobreza que no da tregua y que se nota desde el arribo al aeropuerto (lo anterior un común denominador de todas nuestros países latinoamericanos pero algunas veces bien maquillado y escondido) Paraguay debe ser un destino infaltable en cualquier viaje al sur del continente.
* Mbareté en guaraní significa la fuerza, la fortaleza, en este caso aplicado a su valerosa Seleccion. En esta foto aparecen Jonathan Santana, Julio Cesar Cáceres y Claudio Morel Rodríguez celebrando un gol durante la Eliminatoria al Mundial de Sudáfrica 2010. Foto mural que se observa en la calle Palma en el centro de Asunción.
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