NUESTRO CANAL




Hay un canal que pregona algo como “Colombia en el mundo”, llega a muchos rincones del planeta y lo ven, lo vemos, muchos colombianos casi que por esa enigmática y nostálgica relación que mantiene el inmigrante con su tierra. Pero la verdad, se ve, lo vemos, porque no hay muchas opciones de información televisiva desde Colombia.
En este patriótico canal en la mañanas pasan un maratónico magazín con un tal Jota Mario (ícono de la televisión colombiana), un tipo insufrible, que pretende ser chistoso y que se acompaña de dos lindas presentadoras que están en la triple frontera de la tontería, la ignorancia y la decoración. El programa es largo, aburridor y totalmente superficial, hay chistes malos, entrevistas, consejos variados de: sacerdotes, tarotistas, psicólogos, abogados etc. Uno alcanza a ver el reloj cerca de 12 veces durante la emisión de este telecirco.
Nuestro canal cuenta con un programita de lunes a viernes de un cura que da consejos y que copia el estilo de un pastorcito de Miami en una cadena Latina en USA, que terminó casándose y olvidándose de sus mentiras y sugerencias espirituales. Un programa que me transporta a las pesadas misas del colegio y los “todo pecado” textos de religión que me tocaba leer por allá en el Colegio Corazonista de Bogotá.
A veces, por accidente, este canal tiene series interesantes y con contenido real que reflejan la verdadera situación social colombiana. Hay una en particular que por su calidad desentona con el resto de la programación. Es una serie que narra las aventuras de unos estudiantes y su contexto en un colegio distrital del sur de Bogotá. Al igual que el anterior hay un programa dominical con dosis de denuncia que parece sacado de otro canal pues no encaja dentro de la mediocridad del mismo.
Los noticieros de este medio insisten en una perspectiva gobiernista que grita a los cuatro vientos que Uribe es y será el mejor presidente que hemos tenido. Además, en estos noticieros, como en nuestra impredecible “colombianidad”, se pasa de informaciones acerca de secuestros, bombardeos y desplazados, a comentarios dulces en minifalda que ilustran el colorido de la farándula local, los últimos gritos de la moda en Paris, nuestras reinas de belleza y el más reciente chisme de cama de alguna actriz o modelo.
Nuestro canal cubre también muy bien los encuentros deportivos. Por ejemplo, los partidos de fútbol que transmite generalmente son en diferido o con retrasos de 5 a 10 minutos. Suele suceder que uno consulta el internet 5 minutos antes del final de un partido de fútbol que se está trasmitiendo y encuentra que el partido ya se ha acabado, mientras que en la transmisión aún están en tiempo de descuento.
En las noches, nuestro canal, tiene novelas, algunas buenas y otras tantas regulares y repetitivas. Bien entrada la noche hay un programa de chismes de farándula (otro más, pues hay uno que entretiene los sábados cuya matrona es una gorda sesentona que la llaman la “Negra candela”). Cercano al comienzo del nuevo día (hora gringa) hay un programa de debate político sobre la situación colombiana liderado por una monita (rubiecita y muy linda ella) que con su estilo estrato 6 se empeña en decir casi en cada emisión que la causa de todos los problemas de Colombia es Chávez. No sé cuantos programas le he contado con la misma historieta. Ella, para hacer su programa variado, lleva a decenas de invitados que al final concluyen y “demuestran” la misma hipótesis: Chávez es el culpable de todos nuestros problemas.
Claro, no todo es malo en nuestro canal. Hay un programa que “me gusta mucho”, lo pasan en las noches de los fines de semana y festivos, lo retransmiten desde un canal local de Colombia. Para más señas lo hacen desde Medellín. Lo presentan tres modelos paisas de impactante presencia y figura sintética gracias a sus curvas exageradas y escasa ropa. Desde luego, como uno anticipa y confirma al verlo, por los comentarios y “reflexiones” de estas “barbies criollas” se llega fácilmente a la conclusión que la perspectiva de mundo de estas ilustres damas no pasa de Itagüí o de Envigado. El programa en sí es una definición visual de la palabra ramplonería.
Pues bien, canal sí tenemos y llega a todo el mundo, “es nuestra tele” y se llama Telecolombia. Me encanta esta representación de lo que somos.

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