HUBO UN ÁRBITRO...



Hubo (quiero pensar que ya no va a volver a pitar) un nefasto árbitro colombiano que es recordado por su incompetencia. De él quedan las imágenes de aquel escandaloso gol con la mano del paraguayo Marco Lazaga que le permitió al Cúcuta Deportivo ascender en el año 2015 a la primera división del fútbol colombiano. También este personaje es tristemente recordado cuando como juez asistente (no pasó de tal condición) invalidó en el mismo año un gol legítimo de Yerry Mina en un clásico Santa Fe - Millonarios.  Pero como el que es "caballero" repité, pereciera que este árbitro no es solamente un profesional algo incompetente... sino un individuo de dudosa moral. A principios de este mes de marzo, Wilson Berrío arrolló con su auto un indefenso perro que se encontraba descansando a la entrada del conjunto en donde este individuo reside. Las imágenes del vídeo son desgarradoras y no merecen ser incluidas en esta entrada pero igual se pueden observar, editadas por su crudeza, en diferentes portales. Para quien escribe, las injusticias de todo tipo no pueden quedar impunes u olvidadas. En este caso un hecho tan reprochable de maltrato animal no puede permanecer ignorado o refundido. Solo se espera que ojalá la justicia (sí, la justicia colombiana...) cumpla con lo que tiene que hacer. De pronto estamos pidiendo mucho.

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