ENTRE REINAS

Estoy por pensar que un país que se prepara todo un año para un concurso de belleza, en donde cada departamento gasta fortunas para enviar su candidata y en donde noviembre está sistemáticamente planificado para esta ceremonia circense, debe ser un país que merece su suerte y pretende ignorar su realidad refugiándose en un escape fantasioso y ante todo muy superficial. Lo peor es la manipulación inaudita de los medios, dándole protagonismo a un hecho que es de por sí burdo y frívolo. Y otra vez, la gente hipnotizada, la masa amorfa adormecida dentro de un sistema que obliga apenas a sobrevivir (jamás a vivir) “disfrutando” del drama novelesco de nuestra realidad entre reinas y aguardiente. En Colombia, como en la temática de las telenovelas latinoamericanas y las letras de los boleros, muchas veces no se piensa, se siente y con eso nos “gozamos” supuestamente la vida, porque Colombia, como dice el insulso lema nacionalista, es pasión…
Pd: el tema de esta entrada surgió de una mini charla al respecto con mi amiga Diana Camila Amaya.
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