AQUEL LIBRO GORDO

La época era a finales de los 70, días algo borrosos desde mi perspectiva de niño. Troles que pasaban por la carrera 17 y que bajaban y subían por la calle 72 cruzando la 24. Días de mañana en un jardín infantil en la calle 64, pleno corazón de Chapinero, aquel: “Jardín Infantil Santa Maria”, hoy una zona transformada y “residencial”, entendiéndose el término “residencial” como se interpreta procazmente en Bogotá… años de los primeros partiditos de fútbol, lecturas de Kalimán y de fascículos de este libro que terminaron perdiéndose entre trasteos, desorden y demás.
Tuvieron que pasar muchos años después hasta que llegara esa noche en la que me encontraba rebuscando títulos en una librería del centro de Buenos Aires. Cuando menos lo esperaba lo vi nuevamente, estaba reeditado y mantenía la misma sutileza y carisma de aquella década. Hay momentos en que el tiempo regresa y se detiene, hace reversa y retorna a una estación perdida en el pasado, eso fue lo que sentí cuando lo vi, lo pagué y salí presuroso a leerlo.
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