NO HAY

La escena es sencilla. Una señora atractiva, emperifollada, de bello rostro y finos modales sentada cruzando las piernas en frente de un escritor famoso y de inmenso prestigio. La señora es la encargada de realizar la sección cultural de un noticiero nacional y es a la vez la directora del mismo. Ella muy coqueta le hace preguntas predecibles al escritor y ambos hacen cara de reflexión. El escritor a su vez asume una pose de iluminado y brinda sentencias. El contexto es una ciudad colonial caribeña que siempre ha servido de carpa y escenario para todos los circos que se suelen montar dentro de nuestra cultura colombiana y que sirven para ocultar realidades, llámense reinados de belleza, festivales, conciertos y este último muy “fashion” e “in” para los “círculos intelectuales” del país: el Hay Festival. Al final de la entrevista, el escritor habla bien del país, alaba al gobierno, sugiere con autoridad la lectura de otros escritores (o tal vez de amigos suyos), critica al gobierno vecino y “enemigo”, y la señora lo despide con un gracias dramático y con mirada de profunda admiración. Mientras tanto, los de a pie en la ciudad ni se enteran de lo que está pasando y la famosa ciudad colonial sigue sumida en el atraso, en el racismo, en la falta de educación, en la ausencia de servicios públicos y demás. El montaje es perfecto, sol, playa, cócteles, rumba, traguito, conversatorios acerca de lo divino y de lo humano, charlas prescindibles, recomendaciones, amiguismos y la promesa infaltable acerca de que el próximo festival de la cultura y de las artes será incluso mejor que el de este año. La señora termina su sección diciendo: “que no lo coja el diluvio sin un libro debajo del brazo”.
Comentarios
Q.
Gracias por leer.
A.
"Zapatero a tu zapato", diría yo. Escritor, a mostrar la realidad, no a esconderla detrás de "escenas montadas"...