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NO HAY

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La escena es sencilla. Una señora atractiva, emperifollada, de bello rostro y finos modales sentada cruzando las piernas en frente de un escritor famoso y de inmenso prestigio. La señora es la encargada de realizar la sección cultural de un noticiero nacional y es a la vez la directora del mismo. Ella muy coqueta le hace preguntas predecibles al escritor y ambos hacen cara de reflexión. El escritor a su vez asume una pose de iluminado y brinda sentencias. El contexto es una ciudad colonial caribeña que siempre ha servido de carpa y escenario para todos los circos que se suelen montar dentro de nuestra cultura colombiana y que sirven para ocultar realidades, llámense reinados de belleza, festivales, conciertos y este último muy “fashion” e “in” para los “círculos intelectuales” del país: el Hay Festival. Al final de la entrevista, el escritor habla bien del país, alaba al gobierno, sugiere con autoridad la lectura de otros escritores (o tal vez de amigos suyos), critica al gobierno ve...

AQUEL LIBRO GORDO

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La época era a finales de los 70, días algo borrosos desde mi perspectiva de niño. Troles que pasaban por la carrera 17 y que bajaban y subían por la calle 72 cruzando la 24. Días de mañana en un jardín infantil en la calle 64, pleno corazón de Chapinero, aquel: “Jardín Infantil Santa Maria”, hoy una zona transformada y “residencial”, entendiéndose el término “residencial” como se interpreta procazmente en Bogotá… años de los primeros partiditos de fútbol, lecturas de Kalimán y de fascículos de este libro que terminaron perdiéndose entre trasteos, desorden y demás. Tuvieron que pasar muchos años después hasta que llegara esa noche en la que me encontraba rebuscando títulos en una librería del centro de Buenos Aires. Cuando menos lo esperaba lo vi nuevamente, estaba reeditado y mantenía la misma sutileza y carisma de aquella década. Hay momentos en que el tiempo regresa y se detiene, hace reversa y retorna a una estación perdida en el pasado, eso fue lo que sentí cuando lo vi, lo pagué ...

LA SANTA FE

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Cerré los ojos y vi que una noche salía raudo de mi clase de literatura despidiéndome con algo de desespero de todos los alumnos. Afanado por la hora llegué a mi apartamento y sin comer me senté frente al televisor a ver un partido de Independiente Santa Fe, uno de tantos. En el delirio de las imágenes, el sufrimiento era casi eterno, se comenzaba perdiendo, dos jugadores nuestros eran expulsados y una derrota más se veía venir. De repente, con el corazón en la mano, un Mago calvo nacido en Santiago del Estero y de nombre Omar Sebastián Pérez empataba el pleito con un golazo. Después, sobre el final nos pitaron un penal a favor que en otras oportunidades no lo hubieran hecho, y así terminamos ganando 2-1. Dentro del sueño entendí que íbamos a penales para definir un campeonato. Una vez más el viacrucis seguía, la tortura parecía no acabar, penales errados y siempre estábamos en desventaja rezando para que el rival se equivocara y tuviéramos la posibilidad de ganar… La fe no se acababa...

ENTRE REINAS

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Estoy por pensar que un país que se prepara todo un año para un concurso de belleza, en donde cada departamento gasta fortunas para enviar su candidata y en donde noviembre está sistemáticamente planificado para esta ceremonia circense, debe ser un país que merece su suerte y pretende ignorar su realidad refugiándose en un escape fantasioso y ante todo muy superficial. Lo peor es la manipulación inaudita de los medios, dándole protagonismo a un hecho que es de por sí burdo y frívolo. Y otra vez, la gente hipnotizada, la masa amorfa adormecida dentro de un sistema que obliga apenas a sobrevivir (jamás a vivir) “disfrutando” del drama novelesco de nuestra realidad entre reinas y aguardiente. En Colombia, como en la temática de las telenovelas latinoamericanas y las letras de los boleros, muchas veces no se piensa, se siente y con eso nos “gozamos” supuestamente la vida, porque Colombia, como dice el insulso lema nacionalista, es pasión… Pd: el tema de esta entrada surgió de una mini char...

PARA UN DÍA OSCURO

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Una mañana, una tarde, o una noche lluviosa y sombría, en la cual se encuentre aburrido/a y no tenga nada que hacer y esté cercano al laberinto de la melancolía, le propongo la lectura de al menos dos de los siguientes 11 cuentos de autores latinoamericanos, todos ellos de variado estilo y escogidos al azar sin mayores pretensiones. Después de leerlos, uno, se acercará a otro tipo de laberinto y/o dos, descansará pensando en alguna reflexión útil. El orden no obedece en absoluto a ninguna clasificación de calidad. “Sensini” de Roberto Bolaño “Mister Taylor” de Augusto Monterroso “La luz es como el agua” de Gabriel García Márquez “El guardagujas” de Juan José Arreola “Final del juego” de Julio Cortázar “A la deriva” de Horacio Quiroga “Hombre de la esquina rosada” de Jorge Luis Borges “Una lección de vida” de Roberto Fontanarrosa “Almuerzo y dudas” de Mario Benedetti “Arthur Rimbaud visita el Tequendama” de Eduardo García Aguilar “La noche de Aix” de Juan Rodolfo Wilcock

UNO DE AQUELLOS AMIGOS

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Su popularidad en el colegio no era de aquellas que uno deseara tener en esa época. Buen alumno, pilo, sapo y “cuadernicola”. Lo empecé e a conocer bien en 1985, compartíamos pupitre en un salón del tercer piso del hoy Colegio Corazonista. Recuerdo que una vez tuvimos una pelea a la salida del colegio y un padre de familia nos acusó y los dos terminamos sancionados. Solamente peleé una vez en el colegio, y esa día todo terminó peor de lo que pensé. En unas vacaciones de ese año caminando cerca a la calle 40 con 19 me lo encontré en el Parque Brasil haciendo “veintiuna”. Me contó que tenía que habilitar Educación Física con el profesor Pedro Pongutá, algo que yo ya sabía. Uno de los ejercicios del examen era ese, pero él no llegaba a las “veintiuna”, hacía máximo doce. Miguel no tenía ningún talento para el fútbol pero era simpatizante del América de Cali. Esa mañana de chistoso agarré el balón con que practicaba y se lo boté a un balcón de una casa. Yo me fui riendo, el se quedó timbra...

¿COLOMBIANOS FAMOSOS EN USA?

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La población norteamericana en buena medida es ignorante en temas ajenos a sus fronteras, lo anterior una generalidad que se cumple rigurosamente cuando uno se refiere a la gente común y corriente, digamos, a los ciudadanos “de a pie”. Al mismo tiempo es una generalización que puede ser comprensible: “al imperio solamente le interesa lo del imperio”. En épocas de globalización, la cultura hegemónica sigue siendo la que se conoce, la que influye en otras, la que invade o la que se mezcla con las locales que están en una condición de inferioridad. Cuando voy a Colombia la gente sabe más de la cultura popular gringa que cualquiera que viva en Estados Unidos. El colombiano raso sabe de películas, artistas, deportistas, marcas de ropa y demás, cuyo origen es "USA". Lo anterior también sigue siendo para nuestra gente símbolo de “estatus” (algo que me sigue pareciendo aterrador) pues entre más “agringado” o “europeizado” se pretenda ser, mas civilizada y “de mundo” la gente se cree....